Cómo superar un proceso de selección por grafología

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Si estás buscando empleo, y encuentras el anuncio para un puesto de trabajo en el que la empresa solicita que envíes “carta de presentación manuscrita”, ten por seguro que te van a hacer una prueba grafológica para valorar tu adecuación al puesto. Ante esto, no podemos hacer nada salvo ser nosotros mismos, y por tanto debemos escribir con naturalidad. Si intentas modificar o forzar tu escritura te van a pillar, así que es mejor que no lo hagas.

El texto escrito retrata al candidato, de modo que la primera impresión que el manuscrito provoca en el grafólogo tiene tanto valor como la buena presencia en la entrevista personal. Tanto es así, que algunos manuscritos que presentan mala presencia (mala imagen personal) a simple vista del grafólogo, pueden ser automáticamente excluidos en el filtro inicial de reclutamiento, independientemente de que el candidato presente cualidades para el puesto concreto o no.

No importa que consideres tu letra bonita o fea. Eso es lo de menos porque el grafólogo va a valorar otros aspectos. La buena presencia, la honestidad, la integridad personal y la estabilidad emocional son competencias genéricas de primerísima fila, no sólo en el ámbito de la empresa, sino en cualquier entorno social que se precie. Estas son competencias que, en la escritura que se presenta al proceso de selección, han de ir por delante, a modo de abanderadas del candidato, porque es de lo primerito que el grafólogo va a evaluar.

Si bien el estudio grafológico ha de ser profundo y preciso para poder dar exactamente con el candidato más adecuado al puesto que se requiere, en una primera criba, a golpe de vista, ya se pueden clasificar los manuscritos de los postulantes como positivos o negativos.

Te invito a quedarte con estas características generales de lo que se considera, en principio, una escritura con valoración positiva en la prueba grafológica:

Conjunto limpio y legible: que no haya tachaduras ni borrones, que se respeten los interlineados y no haya choques o cruces entre renglones.

Forma personalizada y sencilla: es la escritura que innova frente al modelo escolar y presenta rasgos puros, no tienen adornos ni elementos añadidos.

Escritura abierta: óvalos con aberturas y “m” y “n” en forma de guirnalda (como una “u”).

Renglón flexible o ligeramente ascendente.

– Ligeramente inclinada a la derecha: letras con grado de inclinación superior a 90ª

Ligada o agrupada: que las letras vayan unidas totalmente o en grupos dentro de la palabra.

– Escritura proporcionada: que no haya desigualdades ni irregularidades en cuanto al tamaño de las letras, ni desproporción excesiva entre la parte alta (crestas) y la baja (pies) de las letras.

– Velocidad ágil: que los rasgos sean sencillos, simplificados, la puntuación esté ligeramente adelantada, que haya progresiones y ligados originales entre letras.

Coherente entre texto y firma: es muy importante que la escritura del texto y la de la firma sean iguales, que no presenten variaciones en tamaño, forma, inclinación, etc, y que ambas sean legibles.

Rúbrica sencilla: la rúbrica de la firma es lo que nos esconde, así que cuanto más sencilla y menos envolvente sea la rúbrica, mucho mejor.

 

Sandra Mª Cerro – Grafóloga y perito calígrafo

Centro de Grafología Sandra Cerro

www.sandracerro.com

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