Grafología de la mentira

Mentir es decir lo contrario de aquello que se cree, se piensa o se siente. Hay un dicho popular que afirma que “se pilla antes a un mentiroso que a un cojo”. En este apartado vamos a detallar los aspectos grafológicos generales de la mentira, pero también distinguiendo los distintos tipos de mentira, esencialmente basados en los motivos que una persona tiene para mentir.

Los rasgos grafológicos generales de la personalidad mentirosa son:

Texto ilegible. Esto incluye también la firma, e indica falta de honestidad y transparencia en todos los planos.

Escritura artificiosa con formas complicadas o exageradas: tendencia a la extravagancia y a disimular aspectos de personalidad. Puede estar compensando un subyacente sentimiento de inferioridad

Óvalos muy cerrados o con doble vuelta: siendo el óvalo uno de los rasgos de esencialidad del yo, el hecho de cerrarlo por completo o darle doble vuelta está implicando cerrazón. La persona se mete en su caparazón al que es difícil de acceder para conocerle en toda su integridad.

Rúbrica compleja, en una intención de esconder el yo más íntimo y personal

Dirección sinuosa tanto en línea como en la base de la palabra: refleja la actitud sibilina de la serpiente, que va escurriéndose para ocultar sus verdaderas intenciones

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Muestra de escritura con óvalos muy cerrados, incluso con doble vuelta

 

Se diría que quien así escribe, miente, pero ¿por qué miente? Veamos, a continuación, los principales tipos de mentira y sus detalles grafológicos particulares:

Mentira por orgullo o vanidad: El que miente lo hace para vanagloriarse de sí mismo y aparentar ser lo que no es, o ser mejor que los demás. Sus mentiras atañen directamente al ego o a posesiones meramente materiales, con el fin de generar admiración o incluso envidias en el interlocutor.

Este tipo de mentira se manifiesta en una escritura ampulosa, tanto en texto como en firma, con trazos artificiosos, profusión de inflados, sobre todo en las mayúsculas. También pueden aparecer rasgos de coquetería, como espirales o bucles en el primer monte de la “M”. La escritura exagerada y artificiosa suele ser propia de aquél que se autoengaña y miente a sí mismo, pues suele estar compensando un subyacente sentimiento de inferioridad.

Mentira por inseguridad: hablamos aquí de un mentiroso inmaduro o infantil. Este tipo de mentira es propia de adolescentes o personalidades inmaduras, que se sienten inseguros o acobardados y tienen fácil tendencia a mentir, generalmente por temor a un posible castigo por parte de sus superiores. Suelen ser mentirosos bastante inocentes que se revelan en una escritura de inclinación invertida e inhibida, apretada y de pequeño tamaño en general, con presencia de óvalos cerrados o con doble vuelta.

– Mentira blanca ó piadosa: es un tipo de mentira exenta de malos sentimientos. Todo lo contrario, se hace con intención de no provocar dolor o daño en el interlocutor. Por ejemplo: mentir a un enfermo la verdadera gravedad de su dolencia. El que miente por no herir a quien escucha sus mentiras muestra una escritura inclinada a la derecha, de formas curvas y con óvalos cerrados por abajo en un intento de ligar con rapidez las dos letras colindantes. Su escritura es, por lo general, armoniosa, y no muestra señas de egoísmo ni malicia.

Mentira maliciosa o destructiva: es la mentira que no tiene excusa, sino se realiza por pura maldad, con intención de herir o causar un daño al interlocutor. Los rasgos grafológicos generales para la mentira van unidos a señales de rencor, venganza y crueldad en la escritura, como pueden ser los ángulos en la base de los óvalos, finales en punta o afilados, arpones en la barra de la “t”, y el clásico rasgo del escorpión (punta aguda hacia abajo) o el diente de jabalí (agudo ángulo que pincha después de arco).

Mentira por diplomacia: es propia de negociadores, diplomáticos, políticos, abogados que, en sí, no mienten pero ocultan cosas o no dicen toda la verdad. Este tipo de personas no dicen la verdad o dicen verdades a medias y se guardan un as bajo la manga. Optan por el clásico “saber nadar y guardar la ropa”.

Este tipo de mentira se refleja en la escritura filiforme, que serpentea tanto en la base de la palabra como en la base del renglón. Es una escritura que se muestra ilegible o semi-legible tanto en texto como en firma, que retrata a una personalidad que no se quiere dejar conocer del todo, en toda su integridad. Como la serpiente que se escurre sibilina, discreta y silenciosa, así es la mentira por diplomacia.

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Autógrafo del ex – Secretario General del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba
(Pincha sobre la imagen para ampliarla)

Sandra Mª Cerro – Grafóloga y Perito calígrafo

Centro de Grafología Sandra Cerro

www.sandracerro.com

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