El secreto de la fidelidad está en la escritura

niñosbeso

La palabra “fidelidad”, del latín “fidelitas”, hace referencia a la fe y al compromiso que una persona debe a otra, o a alguna cosa o proyecto. Es, en definitiva, la afirmación de lealtad y compromiso con alguien o con algo.

Generalmente, la fidelidad viene asociada a la pareja, como sumo ejemplo de un compromiso tan fuerte como es el amor. La fidelidad, como lealtad, se refiere a otro tipo de relaciones personales, como pueden ser la amistad o el compañerismo. Pero tanto fidelidad como lealtad pueden entenderse referidas a todo compromiso humano, sea con una persona, con un objeto, con un proyecto, con una empresa o incluso con uno mismo.

Podríamos decir que la fidelidad responde a las siguiente fórmula sumatoria de componentes psicológicos:

Fidelidad =  sinceridad + seguridad en sí mismo + estabilidad emocional + constancia

Vamos a analizar estos ingredientes de la fidelidad, haciendo hincapié en los items grafológicos que también los definen:

Sinceridad:

No sólo entendida como veracidad y honestidad, sino también como confianza, la sinceridad es la base de todo compromiso firme.

En la escritura, la persona sincera escribirá de forma legible y clara. La firma será coherente con el texto, y sin rúbrica, o con rúbrica escasa, que revela una personalidad libre de dobleces y de máscaras. La forma de la escritura será curva, con predominio de guirnaldas y simplificada, con los óvalos sencillos, abiertos o con una sola vuelta, y el conjunto personalizado, espontáneo y fluido.

Seguridad en uno mismo:

Alguien inseguro de sí mismo nunca podrá estar seguro ni de sus compañeros en afectos, ni de nada de lo que pueda emprender fundamentando un compromiso. Autoconfiar en sí, para confiar en lo/los demás es también premisa imprescindible para construir una fe mutua.

Los rasgos gráficos compondrán una escritura extendida, con buena base y flexible, de trazado fluido, dinámico y seguro, con rasgos progresivos, formas personalizadas y ligera inclinación a la derecha, así como ascendencia ligera tanto en los renglones del texto como de la firma, y siendo esta última semejante al texto en forma y tamaño.

Estabilidad emocional:

Autocontrol tanto de las emociones como de las actitudes frente a posibles cambios o presiones, que pudiesen desestabilizar el compromiso adquirido.

Su manifestación en el texto escrito se fundamenta en el orden, la regularidad, la sencillez y la claridad. La inclinación de la escritura será vertical vibrante o ligeramente a la derecha, pero sin volcarse en demasía, y guardando cierta armonía de conjunto. El texto contará con trazos progresivos y el conjunto será regular en todos los aspectos, sin presencia alguna de cambios bruscos de tamaño o rasgos fugados o fuera de control.

Constancia:

Es la cadena que reafirma el compromiso, la continuidad en los afectos, en los propósitos o en las decisiones.

Se reflejará en un escrito de coligamento agrupado o ligado, y en una regularidad y uniformidad en el conjunto del trazado. Las personas constantes saben, además, aprovechar bien la página, respetando los márgenes e interlineados, lo que indica, no sólo eficiencia y autoeficacia, sino también cierta conciencia de llevar lo emprendido hasta las últimas consecuencias. El detalle de las barras de la “t” hacia abajo fortalecen la perseverancia, así como la doble barra indica noble tesón en todo lo que se acomete.

Sandra M. Cerro

Centro de Grafología Sandra Cerro

www.sandracerro.com

¿QUIERES APRENDER GRAFOLOGÍA? CONOCE NUESTRAS PROPUESTAS FORMATIVAS EN LA SECCIÓN CURSOS

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *